Maquiavela: ni a tontas, ni a locas

Maquiavela: ni a tontas, ni a locas

Al ritmo de la pandemia y de la evolución de la oferta restaurantera en los años recientes, este establecimiento es manifiesto de evolución, de resiliencia, de provocación cultural y por supuesto de buena cocina, con ingenio, oficio, pero sin complicaciones

Cocina en transformación continua, en evolución y tránsito hacia nuevas formas y lenguajes, pero siempre centrada en los sabores y en la satisfacción de los comensales, de los caprichos y las intuiciones que terminan siempre la identidad y la continuidad de cualquier empresa, y sin lugar a dudas en el panorama restaurantero. Maquiavela es ejemplo palpable de ello, haciendo un homenaje implícito en términos de adecuación social, resiliencia empresarial, transformación culinaria y visión de negocios a algunas de las máximas, reales o inventadas, del estadista, filósofo, consejero de reyes, que inspira el nombre del restaurante: Maquiavelo.

Así, Maquiavela, en una provocación ni a tontas ni a locas, en el sentido más estricto de esta acepción popular, no vayan a pensar otra cosa, es un sitio original, divertido, moderno que ha pasado de la dark kitchen al speakeasy a un restaurante en forma, dueño de una exigente carta de platillos (exigente sobre todo para sus cocineros y administradores) que le pone una nota de buen humor desde muy temprano al ya de por sí bullanguero panorama culinario de la colonia Roma. Es a un tiempo la cara bonita, visible y provocativa de una propuesta gastronómica surgida en los tiempos pandémicos y que hoy pone imagen y seducción a una serie de alternativas sustentadas en el servicio del delivery y de las food apps.

Fernando Montiel y Fernando García, creadores del concepto Maquiavela, en la colonia Roma

Fernando García y Fernando Montiel son los operadores de esta plataforma virtual que incluye distintas opciones de comida, incluyendo la no menos elocuente opción de las Burgay Boy, con especialidades y nombres no menos sugerentes como Miguel Bosé, Cher, George Michael, Wilde y Elton John, entre otros. Lejos de ver un lastre en las comisiones generadas por las aplicaciones, ambos coinciden en que se trata de un recurso que ha permitido la expansión de su negocio, ya que de otra manera, ni con una plantilla de repartidores, tendrían el alcance que hoy tienen, incluyendo zonas como Polanco.
Con un sentido de tergiversación, de transmutación, de ingenio subrepticio que feminiza y masculiniza los nombres, las historias, los detalles, para que todo se vuelva aún más festivo y sugerente, Maquiavela expone múltiples lecturas de divertimento gastronómico, rigiéndose eso sí, por un concepto de buena comida, suma de las vivencias y las experiencias de los dos Fernandos, tanto en el ámbito restaurantero como en sus experiencias personales. El lugar se fue transformando y como siempre sucede una cosa va llevando a otra, y más si las cosas van saliendo bien. Así la dark kitchen, con sus antojables productos, fue muy pronto la base para que en el speakeasy también se comenzara a comer muy bien: las hamburguesas fueron abriendo también la ruta para fluyeran los aperitivos con tapas, pizzas y pastas. Hoy las pizzas, las hamburguesas y los jochos son piedras angulares de este negocio, pero su carta abre también la opción para un buen corte de carne y a preparaciones más sofisticadas de pescados y mariscos.

En esa atmósfera de fiesta y celebración, el restaurante se divide en varios salones y áreas que van desarrollando diversas atmósferas, no solo por sus dimensiones y mobiliario, sino también por los murales y los detalles pictóricos de la artista plástica María Antonieta Canfield, una pintora mexicana dueña de una impecable pero también provocativa obra con muchísima visión en conceptos como la street art. A través de su trabajo a lo largo y ancho del restaurante, Canfield subraya el sentido de irreverencia del lugar, por con un toque de fineza, colorido, provocación sensual y sexual que dinamiza el localismo propio del lugar y de la colonia Roma. Es reducción y efectismo visual, espiritual de la magia misma que encierra la cocina de Maquiavela.

Uno de los detalles que seduce del restaurante es el impacto que imprimen a prácticamente todos los detalles del concepto, sin perder de vista el tema de la coctelería. No son inventores, pero sí magníficos relatores de múltiples historias que se vierten en las copas, con destilados de moda como el gin, y una diversidad de elucubraciones circenses que terminan por seducir aún más la atención de los comensales.

Por supuesto no hay que perderse tragos de factoría especial como Bloody Maquiavela, el Matcha Blue y el no menos sugestivo Aqua Toffana, que sí, efectivamente, hace honor y referencia a aquel famoso veneno inventado por Thofania d’Adamo y que incluso es citado en algunos pasajes del Conde de Montecristo. Era el veneno favorito (y secreto) de las sicilianas para deshacerse de sus maridos hasta que una chismosa reveló su uso, provocando la ejecución de su autora.

Maquiavela
Dirección: Manzanillo 64, Roma Sur, Cuauhtémoc, 06760 Ciudad de México, CDMX
Tel. 55 5574 3814

Rubén Hernández

En 2015, el Vatel Club México, una de las instituciones gastronómicas más prestigiadas de nuestro país, lo distinguió como el Mejor periodista gastronómico de 2014. Ha sido editor de suplementos especiales en periódicos como Reforma y El Universal, donde tuvo a su cargo la edición de los suplementos Buena Mesa y Menú, respectivamente. A lo largo de su carrera ha participado y colaborado en diversos periódicos, como Novedades, Unomásuno, El Sol de México, El Nacional, El Financiero, Diario Monitor y 24 Horas, entre otros. Asimismo ha publicado en distintas revistas y publicaciones especializadas como Claudia, Bon Vivant, Epicur, Catadores, Golf Tournament, Hedoné y Soy Chef.