In Memoriam: Patricia Quintana

In Memoriam: Patricia Quintana

En cada platillo y en cada palabra, la extraordinaria cocinera, investigadora y escritora supo plasmar la maravillosa esencia de México

e566f923-a9b6-474e-b7fe-925abd93c5a1Izote fue y sigue siendo una palabra mágica en el imaginario gastronómico de México gracias a Patricia Quintana: cábala y mandala: flor del silencio y del exalto; de la provocación y el resguardo, del anticipo y el rezago. Patricia Quintana, hechicera bendita del sol crepuscular, supo escribir en cada uno de sus platillos recreaciones, invenciones, fabulaciones, juegos; bromas, delirios, captaciones e insinuaciones, ingenios y discursos, la referencia inaudita de un mundo que sabe a polvo, que sabe a jade, a Huitzilopochtli y a Quetzalcoátl; a la cocina de dioses y héroes, de guerreros y madres; que sabe a mar y cacería, y que hace de la naturaleza el giro tutelar de nuestras vidas.
Izote: ambición de una tortilla recién hecha, como quien busca el sol, como quien busca al Dios extraviado en las entrañas de la tierra. Eres maíz, luz, esperanza, historia: mujer: dios(a) tutelar de un amparo elemental: flor de un poema reprimido y redimido en el ingenio espectacular de la mujer amada, idealizada, olvidada, escondida, reescrita una y mil veces en los susurros de una salsa, un guisadito, el juego brutal y elemental de las hierbas que hacen ejercicios de caligrafía en el campo mexicano.
894682a3-ccc2-4504-928b-8e2c46ae24e7La sonrisa aflora en su rostro: inagotable, fresca, como cántaro de agua, como manantial en medio del desierto. Hay reposo y entusiasmo: la voluntad y la razón de andar la tierra mexicana: un paso al otro; trayendo a los fantasmas, los penates a cuestas, del mismo modo que Eneas tuvo que salir de Troya cargando al marido de Venus y a los señores ancestrales de Ilión. Pero las deidades son el molcajete y el metate, y las inmolaciones son las del maíz, la del chile; guerras floridas del izote, con guerreros que guardan la memoria en flor de calabaza, en quelites, en calabazas y frijoles.
Rostro que guarda sabiduría, quietud y movimiento; física cuántica y matemática maya: el perfil de Patricia Quintana en ese andar críptico en el que nos envolvió en Aromas y Sabores: escritura de una crónica perfectamente imperfecta: la historia del “Tigre” y de los Vázquez; de las haciendas henequeneras y los andares por el Campeche de piratas y extraterrestres.
paty quintana-001Déjame ser polvo de jade, querida Patricia: déjame extraviarme en ese halo bendito del Izote que describe mi infancia con todo mi apetito que no se sacia, que sabe a hierbas de traspatio, a izote del monte, a tortilla recién hechecita por manos laboriosas de mujer que vino al mundo a alimentarnos con sus asombros, sus fábulas, con el redimir maravilloso de los sueños extraviados convertidos en moles y pipianes; en cabalgatas y paseos por viñedos que hicieron que Felipe II vuelva a vestirse de negro, aún en el ultramundo de los vinos.
Déjame ser polvo de ese jade arrebatado a nuestras etnias, a las nanas, a las madres que han alimentado a México en guerras y reposos; dame una probadita de ese jade que sabe a quintonil, a izote; que me hace ser intensamente pobre y maravillosamente rico en la floritura de nuestra cocina: Déjame ser, por favor, polvo de jade.

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Fotos: Cortesía y Crónicas del Sabor

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Rubén Hernández

En 2015, el Vatel Club México, una de las instituciones gastronómicas más prestigiadas de nuestro país, lo distinguió como el Mejor periodista gastronómico de 2014. Ha sido editor de suplementos especiales en periódicos como Reforma y El Universal, donde tuvo a su cargo la edición de los suplementos Buena Mesa y Menú, respectivamente. A lo largo de su carrera ha participado y colaborado en diversos periódicos, como Novedades, Unomásuno, El Sol de México, El Nacional, El Financiero, Diario Monitor y 24 Horas, entre otros. Asimismo ha publicado en distintas revistas y publicaciones especializadas como Claudia, Bon Vivant, Epicur, Catadores, Golf Tournament, Hedoné y Soy Chef.